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Mi experiencia en el Google Public Policy Fellowship en Fundación Karisma

Por Narrira Lemos

Ser elegida para participar en una beca es un gran honor y poder hacer eso en una organización latinoamericana que aboga por los derechos digitales era un deseo que llevaba desde hace algún tiempo. Google Public Policy Fellowship ofrece una oportunidad para que los estudiantes (de pregrado y posgrado) hagan una pasantía en una organización que trabaja con tecnología, en una fecha predefinida para cada región: América del Norte, Asia y Latinoamérica.

Narrira con parte del equipo de Karisma

Antes de inscribirme, entré a las páginas de las organizaciones de América Latina y consulté a algunas amigas que conocían el trabajo de algunas de ellas. La Fundación Karisma, organización que me ha recibido, se distingue en varias temáticas y una de ellas es su modo de producción y cómo comparte el conocimiento en el ámbito de los derechos digitales. Karisma está comprometida con los derechos humanos, la libertad de expresión, el género y el activismo; palabras claves para los trabajos que vengo realizando hace algunos años en Brasil. Por eso, considero que fue un encuentro mágico ser escogida, ante tantos postulantes, para participar de esa inmersión de verano en esta organización.

En los casi tres meses que estuve en la Fundación Karisma, tuve la oportunidad de acompañar de cerca trabajos de todos los frentes que componen la organización: gobernanza de internet; innovación y tecnología social; seguridad e intimidad; además de las áreas transversales que son activismo y género. Con pleno conocimiento de la crisis económica y política que atraviesan los países de América Latina, he aprendido mucho sobre el sistema electoral híbrido de Colombia, cuyas elecciones fueron este año, y cuyo impacto afecta a los otros temas políticos de Latinoamérica, incluyendo Brasil. También quedé encantada por el trabajo realizado con jóvenes de la zona rural de Fresno y mujeres de Medellín en el proyecto El planeta es la Escuela. Pero fueron otros tres proyectos en los que realmente me sumergí de cabeza.

Narrira Lemos

Karisma me proporcionó la opción de elegir los temas en los que me gustaría trabajar con más ahínco, y debo decir que fue una elección difícil, sobre todo, porque todos los temas son muy interesantes y me gustaría trabajar en todos. Pero, pasado un mes de la beca, percibí que tendría que renunciar a mi deseo de tragar el mundo con las dos manos y enfocarme en lo que podría realizar. Sin embargo, terminado mi período físico de la beca, continúo en contacto con Karisma a través de las redes de Internet. Los proyectos que elegí desarrollar son de temas que me tocan mucho y que tienen que ver con vigilancia, privacidad y género. Actué con Amália Toledo en talleres para combatir a los Machitrolls, un proyecto que viene siendo desarrollado desde 2015 y que se fortalece cada año en la campaña internacional de 16 días de activismo contra la violencia de género, que se desarrolla siempre en noviembre.

También tuve la oportunidad de trabajar con Juan Diego Castañeda en la construcción de investigaciones sobre la historia clínica colombiana, investigando cuestiones relacionadas con los datos de salud y registros digitales colombianos. Por último, pude también involucrarme con una investigación sobre la implementación de biometría en los estadios de fútbol de Colombia como medida para combatir la violencia de los hinchas organizados (barras bravas). Estas últimas encuestas todavía están en desarrollo, pero pronto estarán disponibles en línea en este sitio.

Además de la experiencia de trabajo, participar en este intercambio también fue una promoción cultural: me encontré con otras personas, grupos, he mejorado mi costoso portuñol, y viví increíbles experiencias gastronómicas y musicales en Bogotá, esta ciudad que tiene mucho que ofrecer. Me gustaría señalar, además, que las personas colombianas son extremadamente amables y muy dispuestas a ayudar. En uno de mis primeros días, Luisa, que trabajaba en Karisma, con paciencia me guió sobre la geografía de Bogotá, que tiene la distinción entre Occidente y Oriente con sus carreras y calles, diagonales y transversales (no voy a ser capaz de repetir su maravillosa explicación en este relato)

Resumiendo, esa beca me proporcionó la oportunidad de vivir experiencias culturales excepcionales. Pero, más que eso, pude establecer vínculos y desarrollarme profesionalmente en el área de investigación y derechos digitales en América Latina. Es una oportunidad que recomiendo a todas las personas que tienen por objetivo la lucha por los derechos humanos y la justicia social.

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