Sin categoría

Abierto con el fin de… promover que el conocimiento se pueda compartir, no criminalizar al que comparta

Por Timothy Vollmer

Traducción: María Juliana Soto

Estamos en la semana del acceso abierto, el evento mundial que cada año busca generar una mayor conciencia sobre las oportunidades y beneficios del acceso abierto a la investigación científica y académica. La semana del acceso abierto -que cumple su octava versión- también moviliza acciones para cambios progresistas que permitan que los investigadores y el público puedan acceder, en línea y de forma inmediata a los resultados de investigación académica y que además tengan el derecho a usar y reutilizar esos resultados.

El tema que nos une este año es “Abierto con el fin de….” una invitación a responder la pregunta sobre cuáles son los beneficios concretos que pueden realizarse si los resultados de investigación están abiertos y disponibles para todos.

¡Apoya a Diego y al acceso abierto, firmando esta carta!

Diego Gómez es un científico colombiano que durante los últimos tres años ha enfrentado un proceso penal por compartir un documento académico en internet. Cuando Diego era un estudiante de biología en Colombia, contaba con un acceso muy limitado a recursos y bases de datos, necesarios para su investigación. En esos días, Diego encontró y compartió un documento académico en internet para que sus compañeros pudieran leerlo y aprender de ese trabajo, así como él lo había hecho. Diego no tenía permiso para compartir nuevamente el documento y como consecuencia enfrenta un juicio por supuesta infracción a los derechos de autor. En Colombia, la pena por dicha infracción puede llegar hasta 8 años de cárcel.

En mayo de 2017, Diego fue absuelto de los cargos por los que se le acusaba. Pero unos días después, el abogado del denunciante apeló esa decisión, lo que significa que incluso después de varios años de un innecesario (y costoso) proceso judicial, el caso de Diego continúa vigente en el tribunal.

¿Por qué un estudiante va a juicio por compartir conocimiento? ¿el castigo que recibiría es proporcional a la acción que cometió? ¿podemos afirmar que apoyamos prácticas nobles en la enseñanza, el aprendizaje y la investigación científica mientras permitimos que nuestras leyes castiguen severamente el intercambio de información?

En vez de iniciar procesos judiciales contra estudiantes que comparten conocimiento, los gobiernos y las comunidades debemos promover el libre intercambio de información científica reforzando normas que impacten positivamente la colaboración, las becas, promoviendo el acceso abierto a la investigación y eliminando las herramientas con las que cuentan las leyes de derecho autor, las cuales no consideran ningún asunto relacionado con el interés público. Además, debemos alentar a nuestros gobiernos para que impulsen legislaciones nacionales que promuevan la publicación en acceso abierto, de los resultados de investigación financiada con fondos públicos.

Una campaña de crowdfunding fue lanzada un par de meses atrás para ayudar a Diego con los costos legales de su proceso. La campaña, titulada Compartir no es delito: Sharing Is Not A Crimeha recaudado cerca de 7.000 dólares.

El gran alcance de los derechos de autor inhibe el acceso a la información y obstaculiza los derechos fundamentales de los usuarios. Desde demandar a un estudiante por descargar artículos de revistas académicas hasta enviar millones de notificaciones por infracción al derecho de autor a investigadores que estaban compartiendo su propia investigación, las grandes compañías de titulares de derecho de autor continúan atentando contra aquellos que entienden que compartir es algo natural.

Si el acceso abierto fuera la regla en la comunicación académica, no existirían más casos como el de Diego. Podríamos enfocarnos en cerrar la brecha entre países desarrollados y países en vía de desarrollo, ya que los costos para acceder a las bases de datos son imposibles de pagar para los países en vía de desarrollo. La investigación académica podría ser libre y accesible a través de licencias abiertas que permitan compartir legalmente el conocimiento, y esto es crucial para que suceda la colaboración y la democratización de la ciencia. Científicos como Diego no deberían arriesgar penas severas por ayudar a sus colegas a acceder a la investigación que necesitan. Cuando la investigación se puede compartir libre y abiertamente, todos nos beneficiamos.

Recuerda usar el hashtag #OAweek.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.